Gilda es una película tan inteligente y sútil que no me enteré de que iba hasta que vi un coloquio de Garci en youtube. Así soy de ingenuo, incapaz de pensar que en los años 40 se pudiera hacer una película tan moderna, tan llena de matices. Lo único antiguo de Gilda es la música, esa música insoportable de orquestas y trompetas de las películas en blanco y negro. El resto es sublime, pero hay que tener ojos para darse cuenta de ello. Gilda es una película que habla de amor, es decir, de odio e incomprensión. No tiene nada que ver, pero me pregunto si Stefan Zweig era, como los protagonistas de esta película, un homosexual reprimido. Habrá que volver a Freud, que remedio.
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