martes, 15 de enero de 2013

Los años salvajes de la filosofía

Así se se titula una biografía sobre Schopenhauer que he leido estas Navidades. No se me ocurre mejor forma de arrancar el blog que mencionando al padre de la "voluntad", pesimista confeso y amigo de los animales. Así como las tesis doctorales citan al catedrático de turno en la primera nota al pie de página, yo apelo a la voluntad y a su mentor, el gran filósofo de Frankfurt.

La voluntad y google, con estos dos mimbres se puede salir del armario de lo políticamente correcto y pensar en voz alta, que es el único argumento de la obra. El punto de partida es Schopenhauer como podría serlo San Agustín o Abraham Licoln. Todo pensamiento tiene una estructura circular, por mucho que se trate de ser original se acaba siempre volviendo al punto de partida.

¿Vale la pena seguir leyendo filosofía? Si hacemos caso al eminente científico Stephen Hawking, esta claro que no, ya que la filosofía ha muerto. Para él, sólo la física puede explicar los misterios de la vida y tal vez tenga razón "científicamente". Pero tras leer su último libro - "El gran diseño" -  nos damos cuenta de que tampoco hemos avanzado mucho desde Anaximandro, un filósofo griego más viejo que Platón. Dicho lo cual, ¿por qué no darse el gusto de pensar por pensar, aunque sea una tarea inútil, si tal actividad nos distrae y nos entretiene? Pensar es relacionar, jugar con las palabras, ordenar ideas, inventar conceptos. En el límite, es una actividad que no hace daño a nadie.

En este blog hablaré de filosofía y de lo que se me ocurra, con permiso de la voluntad. La mención a la torre no es más que un pequeño tributo a uno de los padres del pensamiento de hoy en día: Michel de Montaigne. Si google os trajo aquí, sé que fue el azar y no la voluntad, pero en todo caso os doy la bievenida y os invito a seguir leyendo...  

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